17 de octubre de 2017
Desde aquel 17 de octubre de 1989 en que te tuve en mis brazos, experimente sentimientos que marcaron mi vida para siempre, sentimientos que solo volvería a vivir el 26 de agosto de 1993. Ese día el concepto de mi vida cambio por completo, desde entonces, el porqué, el para qué, y el cómo, cambiaron drástica y literalmente en mi vida.
Siempre me burle de quienes decían que se cuidaban por sus hijos, me parecía una frase traída por los cabellos de la cursilería y la apariencia desmedida, más hoy sin embargo, he pasado a integrar la estadística de los padres que nos damos cuenta cuanto pertenecemos a nuestros hijos, cuando estos están lejos. Por primera vez mi beso, mi abrazo, nuestro cruce de miradas en tu cumpleaños, han de llevarse a cabo virtualmente. Quizás sea por eso que desde esta madrugada veo la película de tu infancia, y esta se presenta tan real, que hasta te huelo. Y es que a pesar de que hoy no puedo enseñarte a gatear, de que no puedo sacarte a pasear en la camioneta para que al fin te duermas; de que no estoy allí, al ladito, para ayudar a levantarte, para empujar la bici, para caminar a tu lado en tu Volkswagen de juguete, para conversar contigo sobre qué significan las palabras nuevas en cada tema de estudio; de que ya no estoy allí, para hablar sobre las profesiones, sobre el caletre y el entendimiento, el análisis, y la diferencia entre querer aprender y pasar una materia. A pesar de que ya no esté allí, para hablarte de los principios y su poder infinito. Vivencias estas, que encapsuló el señor tiempo y etiqueto como nuestro pasado; vivencias que gozaste a plenitud, de las que yo hoy me alimento al vivirlas nuevamente, en una película que me permite verte, escucharte y sentirte a todo color, con el mejor sonido que pueda existir, cuya imaginaria tecnología me permite tocar tu suave piel y oler tu dulce aroma de bebe, de niña, de adolescente, de encantadora señorita, de madura e inteligente mujer... Pero hay una sensación distinta, rara, la misma mezcla de sentimientos de cuando partiste, ¿será que es necesaria para mantenerte cerca? Ya veremos. Lo importante es que el creador y papa están contigo, a tu lado, y mejor aún, que tú consientes con tu accionar, que trabajen por tus sueños junto a ti, no para ti. Eres tu quien ves cada mañana un sol radiante, brillante, quien escucha hermosas melodías que dan equilibrio a tu espíritu, eres tu quien se maravilla de las pequeñas cosas de la vida y de las inmensas que faltan por llegar a tu vida.
Yo, desde mi Maracaibo, nuestro Maracaibo, te abrazo, te beso, todos los días en mis pensamientos, cuya energía está tan conectada a ti, que basta que cierres tus ojos y pienses en mí para que sientas mi presencia.
Te conté miles de veces que gateabas hacia atrás y que te enseñe a hacerlo hacia adelante. Hoy solo sabes caminar al frente, no conoces el significado negativo de las caídas, para ti este no existe. Hoy estoy seguro de tu éxito como ser humano integro, -hija, hermana, mujer, profesional, amiga y a su momento madre- Feliz Cumpleaños mi muñequita.
Tu orgulloso padre